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Prevalencia de adhesión al doble estándar sexual en la sociedad española

El concepto de doble estándar sexual se utiliza para referirnos a la valoración, positiva o negativa, que hacen las personas de los hombres y de las mujeres cuando realizan una determinada conducta sexual. La investigación en Psicología ha demostrado que las mujeres y los hombres son evaluados de forma diferente cuando realizan una misma conducta sexual. Por ejemplo, utilizamos el término doble estándar sexual tradicional para referirnos al hecho de que las personas valoran más positivamente a los hombres que a las mujeres por realizar conductas sexuales como tomar la iniciativa en las relaciones de pareja, tener relaciones sexuales en encuentros casuales o tener frecuentes actividades sexuales. Cuando muchas personas coinciden en su forma de valorar a los hombres y mujeres por su comportamiento sexual, entonces esa valoración se convierte en una norma social. En los últimos años se ha demostrado que existen diferentes normas para valorar a hombres y mujeres cuando realizan una conducta sexual. Tradicionalmente, la mayoría de la gente apoyaba un doble estándar sexual que favorecía a los hombres. Es decir, las personas coincidían en valorar más positivamente a los hombres que a las mujeres cuando expresan libremente su sexualidad o no son recatados sexualmente. Se ha demostrado que, por ejemplo, cuando una persona apoya un doble estándar sexual que favorece a los hombres pueden incrementarse las conductas relacionadas con la agresión, la coerción sexual de los hombres hacia las mujeres, y la victimización sexual de las mujeres. En las últimas décadas, en las sociedades modernas, las mujeres están reivindicando cada vez más su derecho a expresar y vivir su sexualidad libremente. Por ello, va aumentando el número de personas que apoyan un doble estándar sexual que favorece a las mujeres; en este caso, sectores de la población coinciden en valorar más positivamente a las mujeres que a los hombres cuando expresan libremente y sin recato su sexualidad. En las sociedades democráticas y desarrolladas, lo deseable es que haya un criterio único para valorar a hombres y mujeres cuando expresan su sexualidad, es decir un estándar sexual igualitario. Conocer el porcentaje de la población que apoya un estándar sexual u otro, es decir favorable al hombre, a la mujer o igualitario, es importante no solo para promover políticas educativas que favorezcan la igualdad de género en el ámbito de la sexualidad,  sino también para desarrollar programas de intervención que ayuden a la persona a ser más igualitaria en sus relaciones heterosexuales. Dada la ausencia de investigaciones de este tipo, el estudio de Ana Álvarez-Muelas, Carmen Gómez-Berrocal y Juan Carlos Sierra, publicado en The European Journal of Psychology Applied to Legal Context, examinó en 2.002 personas españolas heterosexuales cómo se distribuye, en porcentaje de personas, el apoyo a las diversas formas de doble estándar sexual (favorable al hombre, favorable a la mujer e igualitario). Los principales resultados reflejaron que en el conjunto total de la muestra prevalece la norma sexual igualitaria. Sin embargo, se hallaron diferencias entre hombres y mujeres y en función de la edad de las personas. Mientras que la mayoría de los hombres apoya un doble estándar que favorece a los hombres, entre las mujeres se observa mayor prevalencia de la norma sexual igualitaria y la favorable a las mujeres. Las diferencias entre los grupos de edad muestran que la mayoría de los hombres que tienen entre 26 y 55 años apoyan el doble estándar sexual favorable al hombre, mientras que la mayoría de los hombres jóvenes que tienen 18-25 años y los mayores de 55 años apoyan la norma igualitaria. En el caso de las mujeres, en todos los grupos de edad la norma que más prevalece es la igualitaria.

Álvarez-Muelas, A., Gómez-Berrocal, C. y Sierra, J. C. (2020). Typologies of Sexual Double Standard Adherence in Spanish Population. European Journal of Psychology Applied to Legal Context. Publicación anticipada en línea. https://doi.org/10.5093/ejpalc2021a1 

Recientemente se ha considerado el concepto de "subjetividad sexual femenina" como un indicador del empoderamiento sexual femenino. De manera sintetizada, la subjetividad sexual es el placer y disfrute que la mujer obtiene de su propio cuerpo. Este concepto hace referencia a diversos aspectos relacionados con la autoestima sexual y la capacidad de recibir placer sexual (de uno mismo y/o de una pareja sexual). La subjetividad sexual es importante porque está relacionada con otros aspectos del funcionamiento y el bienestar sexual, ya que experimentar sentimientos positivos hacia el propio cuerpo favorece en la mujer un mayor deseo sexual, facilita la excitación, así como un mayor disfrute y satisfacción de las relaciones sexuales. Por ello, Nieves Moyano, Reina Granados, Melissa Vélez-Schemankewitz y Nicole Dib-Fayad han llevado a cabo un estudio, publicado en Revista Latinoamericana de Psicología, en 278 mujeres adultas ecuatorianas para contar con una versión validada del instrumento que permite medir la subjetividad sexual femenina: Inventario de Subjetividad Sexual Femenina (ISSF). El ISSF consta de 20 ítems distribuidos en cinco factores que evalúan autoestima sexual, placer propio, placer con la pareja, autoeficacia y autorreflexión sexual. A continuación se ofrece un ejemplo de ítem para cada una de estas dimensiones:

  • Autoestima sexual: "Estoy segura de que cualquier compañero sentimental me encontraría sexualmente atractiva".
  • Placer propio: "A mi parecer, está bien satisfacer mis necesidades sexuales masturbándome".
  • Placer con la pareja: "Me lastimaría que mi pareja ignorase mis deseos y necesidades sexuales".
  • Autoeficacia sexual: "No dudaría en pedir lo que deseo sexualmente a mi pareja sentimental".
  • Autorreflexión sexual: "Suelo pensar y reflexionar sobre mis experiencias sexuales".

Entre los resultados obtenidos se observó que las mujeres de mayor edad indicaron mayor capacidad para pedir a su pareja lo que desean sexualmente, en tanto que las mujeres que se encontraban en una relación indicaron mayor placer obtenido de la pareja. En general, las mujeres con mayor subjetividad sexual se sienten más satisfechas con su cuerpo. Finalmente, en cuanto a la validación de la escala, esta cuenta con adecuadas propiedades psicométricas para su uso en población hispano-hablante. 

Moyano, N., Granados, R., Vélez-Schemankewitz, M. y Dib-Fayad, N. (2020). Are you sexually empowered? Validation of the Female Sexual Subjectivity Inventory for Spanish-speaking women. Revista Latinoamericana de Psicología, 52, 81-94. https://doi.org/10.14349/rlp.2020.v52.9  

Desde 2019, la Organización Mundial de la Salud ha clasificado el burnout como un síndrome reconocido que forma parte de la Clasificación Internacionalidad de Enfermedades (CIE). Éste se caracteriza por ser un fenómeno de carácter laboral definido por "cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal". Hasta la fecha, el burnout se ha estudiado en diversos ámbitos profesionales, si bien, pocos estudios han analizado el papel de este síndrome entre trabajadoras sexuales, siendo de relevancia su estudio, dadas las consecuencias negativas que éstas sufren en muchas ocasiones debido al estigma, la criminalización y otras formas de abuso. Por otro lado, el aspecto legal y jurídico del contexto y país en el que se desarrolla el trabajo sexual juega un papel de importancia, dada en ocasiones la ausencia de protección y seguridad en el que esta actividad se realiza. En el caso particular de Colombia, aún existe un vacío legal al respecto, por lo que no existe una regulación para el adecuado desarrollo del mismo. Por tanto, esta actividad no es ilegal ni está prohibida, ya que está aprobada por el Código Penal de la República de Colombia (2004) pero carece de mecanismos que velen por la seguridad del mismo o el control de la voluntariedad para su realización. Por ello, las investigadoras María del Mar Sánchez-Fuentes, Sandra Milena Parra-Barrera y Nieves Moyano han realizado un estudio, recientemente publicado en Sexuality Research and Social Policy, en el que analizan el síndrome de burnout en 98 trabajadoras sexuales. Entre sus resultados se destacan considerables niveles de burnout, pese a que el 44% de ellas se sienten realizadas personalmente con su trabajo. Entre las condiciones laborales que se relacionan con su mayor nivel de estrés se destacan tener un bajo nivel educativo y menores ingresos. Se plantea la importancia de un marco legal que favorezca la seguridad, condiciones laborales de protección y control de si su trabajo se realiza de forma voluntaria o bajo presión.

Sánchez-Fuentes, M. M., Parra-Barrera, S. y Moyano, N. (2020). Cisgender and Transgender Sex Workers from Colombia: The Relation Between Burnout Syndrome and Working Conditions in a Prohibitionist-Regulatory Law. Sexuality Research and Social Policy. Publicación anticipada en línea. https://doi.org/10.1007/s13178-020-00475-5 

Las fantasías sexuales constituyen pensamientos o imágenes mentales con contenido sexual, y son experimentadas por la mayoría de las personas, independientemente de su sexo o de su orientación sexual. Tanto la capacidad para fantasear sexualmente como la frecuencia de las fantasías sexuales dependen de la actitud hacia las mismas. Juan Carlos Sierra, Ana I. Arcos-Romero y Cristóbal Calvillo han publicado en Psicothema un estudio sobre una de las pocas herramientas que existen para evaluar la actitud hacia las fantasías sexuales: el Hurlbert Index of Sexual Fantasy (HISF), escala que evalúa la actitud positiva hacia las fantasías sexuales. Se trata de un instrumento de evaluación breve, con excelentes propiedades psicométricas en población española, que incluye preguntas acerca de la frecuencia con la que se consideran saludables las fantasías sexuales o sobre el grado de disfrute al escuchar las fantasías sexuales de la pareja, entre otras. En una muestra compuesta por 3.458 adultos españoles (1.641 hombres y 1.817 mujeres), distribuidos en tres grupos de edad (18-34, 35-49 y 50 años o mayores), los autores del trabajo han concluido que es una medida invariante por sexo, edad y nivel educativo, es decir, que sus puntuaciones se pueden comparar entre hombres y mujeres, personas de distintas edades y con distintos niveles educativos. Además, se demostró que la actitud positiva hacia las fantasías sexuales se asocia con una actitud positiva hacia la sexualidad en general, con mayor asertividad sexual, es decir, mayor habilidad para iniciar o rechazar la actividad sexual, y con un mejor funcionamiento sexual. En este sentido, el HISF mostró capacidad para diferenciar entre individuos con y sin dificultades en el funcionamiento sexual. En definitiva, aparte de presentar una herramienta muy útil para la práctica clínica y para la investigación, este estudio ha puesto de manifiesto que mostrar una actitud positiva hacia las fantasías sexuales es un claro indicador de buena salud sexual.

Sierra, J. C., Arcos-Romero, A. I. y Calvillo, C. (2020). Validity evidence and norms of the Spanish version of the Hurlbert Index of Sexual Fantasy. Psicothema, 32, 429-436. https://doi.org/10.7334/psicothema2020.14 

El acoso escolar es un fenómeno prevalente en todo el mundo. Además, la escuela es un entorno relevante para la socialización de niños y adolescentes. Sin embargo, en ocasiones, esta puede ser un lugar hostil para los alumnos que probablemente sufren la pasividad escolar. En un estudio publicado en la revista Aggression and Violent Behavior, Nieves Moyano y María del Mar Sánchez-Fuentes realizan una revisión sistemática sobre el acoso homofóbico en las escuelas. De los 90 documentos seleccionados, la mayoría emplea muestras de adolescentes. Los resultados señalan como factores predictores ser LGBTQ en comparación con ser heterosexual o cisgénero, pertenecer al sexo masculino, factores relacionados con la escuela o asociados (e.g., grupo de pares y apoyo social, educación inclusiva, políticas y planes de estudio de apoyo), factores individuales (e.g., autocompasión) y variables relacionadas con el perpetrador (e.g., actitudes homofóbicas, prejuicios sexuales, legitimación del acoso homofóbico y desvinculación moral). Entre las consecuencias destacan los resultados académicos negativos, el absentismo escolar directo o indirecto (especialmente para las mujeres), los efectos negativos sobre la pertenencia a la escuela (especialmente para los hombres) y las emociones negativas. Finalmente, se plantean estrategias o barreras para gestionar el acoso escolar. Desde la perspectiva del profesor, la toma de conciencia y autoeficacia; desde la perspectiva del alumno es más probable que intervengan cuando ven que otros intervienen. Entre los obstáculos para abordar el acoso homofóbico se señala la incomodidad percibida por los estudiantes al hablar sobre su sexualidad con los maestros, la incomodidad de los maestros al discutir temas (incluida la falta de capacitación asociada), la falta de prioridad dada a estos tipos de acoso y las opiniones de los padres acerca de la homosexualidad. Los hallazgos de esta revisión sistemática proporcionan información sobre estrategias útiles, así como de las barreras y facilitadores percibidos. Esta revisión puede guiar mejor la prevención en el campo de la educación sexual.

Moyano, N. y Sánchez-Fuentes, M. M. (2020). Homophobic bullying at schools: A systematic review of research, prevalence, school-related predictors and consequences. Aggression and Violent Behavior. Publicación anticipada en línea. https://doi.org/10.1016/j.avb.2020.101441  

Uno de los modelos teóricos más importantes de la satisfacción sexual en el ámbito de las relaciones de pareja es el Modelo de Intercambio Interpersonal de Satisfacción Sexual, que la explica a partir de cuatro componentes: (1) balance entre beneficios y costes sexuales, (2) nivel de comparación entre beneficios/costes sexuales reales y beneficios/costes sexuales esperados, (3) nivel de igualdad percibida de beneficios y costes sexuales entre los miembros de la pareja, y (4) satisfacción con la relación de pareja. Para evaluar estos componentes y valorar de este modo la satisfacción sexual de personas con una relación de pareja se elaboró el Cuestionario del Modelo de Intercambio Interpersonal de Satisfacción Sexual (IEMSSQ, por sus siglas en inglés). Este instrumento de evaluación había sido validado hace años en España en población heterosexual, pero carecía de una adecuada validación en población LGBT hispana. La versión del IEMSSQ para personas con pareja del mismo sexo ha sido publicada en International Journal of Clinical and Health Psychology por Cristóbal Calvillo, María del Mar Sánchez-Fuentes, Tesifón Parrón-Carreño y Juan Carlos Sierra. La validación se llevó a cabo en una amplia muestra formada por 1.820 adultos hispanohablantes de 18 a 74 años de edad (55,49% hombres y 44,51% mujeres), de los cuales el 50% eran gais y el 50% eran heterosexuales. Todos ellos mantenían una relación de pareja de al menos tres meses de duración. Este estudio confirma que el IEMSSQ es un instrumento fiable y válido para evaluar la satisfacción sexual en gais y lesbianas, mostrándose además invariante por orientación sexual, es decir, que permite comparar sin error de medida la satisfacción sexual de personas gais y heterosexuales. Los resultados obtenidos pusieron de manifiesto que la satisfacción con la relación de pareja es el componente más importante de la satisfacción sexual en personas con pareja del mismo sexo, igual que ocurre en parejas heterosexuales. Al examinar la satisfacción sexual y la satisfacción con la relación de pareja en hombres y mujeres con pareja del mismo y de distinto sexo, mediante el IEMSSQ, los resultados evidenciaron que son las lesbianas las que obtienen los niveles más altos, tanto de satisfacción sexual como de satisfacción con la relación de pareja. En definitiva, a partir de este estudio, los investigadores y profesionales de la salud sexual disponen de un instrumento breve que permite evaluar de manera fiable y válida la satisfacción sexual en población hispana LGBT.

Calvillo, C., Sánchez-Fuentes, M. M., Parrón-Carreño, T. y Sierra, J. C. (2020). Validation of the Interpersonal Exchange Model of Sexual Satisfaction Questionnaire in adults with a same-sex partner. International Journal of Clinical and Health Psychology, 20, 140-150. https://doi.org/10.1016/j.ijchp.2019.07.005

El Doble Estándar Sexual (DES) es una actitud que implica distinta valoración de un mismo comportamiento sexual en función de si lo realiza un hombre o una mujer. Tradicionalmente, el DES defiende mayor libertad sexual para los hombres que para las mujeres, de manera que ciertos comportamientos sexuales bien valorados en ellos pueden ser mal considerados en ellas (e.g., tener varias relaciones simultaneas o poseer mucha experiencia sexual). Si consideramos la salud sexual como la capacidad que hombres y mujeres tienen para expresar libremente su sexualidad, cabe pensar que la desigualdad de género que implica el DES pueda tener efectos negativos sobre la misma, en concreto sobre el funcionamiento sexual (deseo, excitación, orgasmo y satisfacción sexual) y las conductas sexuales de riesgo. Son pocos los estudios que han abordado estas cuestiones y, en ocasiones, han llegado a resultados contradictorios. Por ello, Ana Álvarez-Muelas, Carmen Gómez-Berrocal y Juan Carlos Sierra llevaron a cabo una revisión sistemática de 22 estudios que abordaron esta relación, que fue publicada en la Revista Iberoamericana de Psicología y Salud. Las conclusiones más relevantes a las que se llega con en esta revisión de la literatura es que el DES afecta negativamente al funcionamiento sexual y favorece conductas sexuales de riesgo, siendo sus efectos más perjudiciales para las mujeres. En cuanto al funcionamiento sexual, el DES se relacionó de forma negativa con el deseo sexual, la experiencia orgásmica y la satisfacción sexual, destacando el hecho de que tanto hombres como mujeres con actitudes favorables al DES ven afectada su satisfacción sexual. En cuanto a las conductas sexuales de riesgo, el DES predijo un menor uso de métodos de protección durante las relaciones sexuales, una mayor probabilidad de contraer infecciones de transmisión sexual y más dificultad para tomar decisiones durante las relaciones. Se concluye resaltando la importancia de estudiar el DES para una mejor comprensión de la salud sexual de las personas.

Álvarez-Muelas, A., Gómez-Berrocal, C. y Sierra, J. C. (2020). Relación del doble estándar sexual con el funcionamiento sexual y las conductas sexuales de riesgo: revisión sistemática. Revista Iberoamericana de Psicología y Salud, 11, 103-116. https://doi.org/10.23923/j.rips.2020.02.038  


Mantener relaciones sexuales de riesgo puede conllevar diversas consecuencias negativas, entre las que destacan, las infecciones de transmisión sexual o los embarazos no deseados, entre otros. Ello supone sin duda diversos efectos negativos, tanto a nivel psicológico como físico. La intención para mantener relaciones sexuales puede verse influida por diversos factores. Entre ellos destacan los componentes del Modelo de Control Dual, definido por dos sistemas: excitación e inhibición sexual. Por otro lado, la asertividad sexual, entendida como la capacidad para iniciar contactos sexuales cuando lo deseamos, para decir que no, cuando no deseamos tener relaciones, así como negociar con nuestra pareja sobre el uso de métodos anticonceptivos, ha demostrado ser una variable de gran relevancia en la predicción de las conductas sexuales, especialmente para las conductas sexuales de riesgo. El estudio publicado por Reina Granados, Nieves Moyano y Juan Carlos Sierra en la revista Plos One planteó como objetivo analizar la relación entre los componentes del Modelo de Control Dual, es decir, la tendencia a experimentar excitación/inhibición sexual, así como la excitación tanto objetiva como subjetiva que el sujeto experimenta y su nivel de asertividad sexual con la intención para mantener relaciones sexuales esporádicas o casuales en las que existía un riesgo presentado de forma implícita (o sutil) o de forma explícita. Para ello, se realizó un estudio experimental en el Laboratorio de Sexualidad Humana LabSex UGR de la Universidad de Granada, en el que se contó con la colaboración de 99 adultos jóvenes con orientación heterosexual (55 hombres y 45 mujeres). Su participación consistía en ver, en primer lugar un video de contenido sexual explícito, que actuaba como facilitador de su excitación sexual y, posteriormente, leían dos historias de contenido erótico en el que se presentaba la posibilidad de un encuentro sexual en el que había un riesgo relacionado con la falta de métodos anticonceptivos. Los resultados obtenidos mostraron que, en los hombres su tendencia a inhibirse sexualmente fue el factor más importante para prevenirles de mantener relaciones sexuales de riesgo. En las mujeres, su intención de mantener relaciones sexuales de riesgo fue determinada por su tendencia a excitarse y por su asertividad para negociar el uso de métodos anticonceptivos. Se destaca, por tanto, la importancia de estos factores para predecir la intención de mantener relaciones sexuales de riesgo y las diferencias de género encontradas.

Granados, R., Moyano, N. y Sierra, J. C. (2020). Behavioral intention to have risky sex in young men and women: The role of sexual excitation and assertivenessPlos One, 15, e0232889. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0232889 

La satisfacción sexual es la valoración subjetiva que las personas hacen de sus relaciones sexuales. Estudios recientes han señalado que no solamente depende de factores personales (e.g., el deseo o la excitación sexual), sino también de factores interpersonales (e.g., la satisfacción con la relación de pareja) e incluso socioculturales (e.g., la religiosidad). Muchos de estos estudios se realizaron en población heterosexual, prestándose menos atención a personas gais. Por ello, el estudio publicado por Cristóbal Calvillo, María del Mar Sánchez-Fuentes y Juan Carlos Sierra en International Journal of Environmental Research and Public Health se planteó como objetivo desarrollar un modelo explicativo de la satisfacción sexual en personas gais con pareja, a partir de variables personales e interpersonales. Los participantes fueron 410 hombres y 410 mujeres que mantenían una relación de pareja con otra persona del mismo sexo. Como variable personal se consideró la homofobia internalizada, y como variables interpersonales se analizaron las dimensiones de apego (ansiedad y evitación), el funcionamiento sexual, el ajuste diádico, la satisfacción con la relación de pareja, el balance entre beneficios y costes sexuales en la relación, el nivel comparativo entre beneficios/costes sexuales reales y beneficios/costes sexuales esperados, el número de costes sexuales y el número de beneficios sexuales en el contexto de la pareja. Se obtuvieron dos modelos independientes para explicar la satisfacción sexual en gais y lesbianas, con matices diferenciales en el efecto indirecto de algunas variables. No obstante, en general, en ambos casos, los resultados indicaron que la satisfacción sexual se asocia en sentido negativo con la homofobia internalizada, el número de costes sexuales, la ansiedad y la evitación; y en sentido positivo con el funcionamiento sexual, el ajuste diádico, la satisfacción con la relación de pareja, el balance positivo entre beneficios y costes sexuales en la relación, el balance positivo entre beneficios/costes sexuales reales y beneficios/costes sexuales esperados, y el número de beneficios sexuales. Tanto en gais como en lesbianas, las variables relacionales son las que tuvieron mayor relevancia en la explicación de su satisfacción sexual. Estos modelos explicativos constituyen herramientas útiles para mejorar la satisfacción sexual y las relaciones de pareja en personas gais.

Calvillo, C., Sánche-Fuentes, M. M. y Sierra, J. C. (2020). An explanatory model of sexual satisfaction in adults with a same-sex partner: An analysis based on gender differences. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17, Artículo 3393. https://doi.org/10.3390/ijerph17103393 

Existe una Teoría que explica los mecanismos que llevan a una persona a excitarse sexualmente y a inhibir esa excitación: es el Modelo de Control Dual de la respuesta sexual. Según este modelo, si fuésemos un vehículo, la excitación sería el pedal de aceleración y la inhibición, los frenos. Este sistema propuesto por Bancroft y Janssen se ha estudiado principalmente en hombres. Ante esto, Reina Granados, Joana Carvalho y Juan Carlos Sierra aplicaron los principios de este modelo a la experiencia de la excitación sexual de las mujeres, particularmente cuando se enfrentan a una situación en la que se ve amenazado su rendimiento sexual. En esta investigación, publicada en la revista Psychological Reports, se estudió a 22 mujeres que acudieron al Laboratorio de Sexualidad Humana LabSex UGR, en donde fueron expuestas a un vídeo con contenido sexual explícito, mientras se registraba su respuesta genital (amplitud de pulso vaginal). Durante la película, se proporcionó una falsa información sobre su nivel de excitación sexual, dirigida a aumentar la ansiedad de las mujeres sobre su propio desempeño sexual. Además de medir la respuesta genital mediante un fotopletismógrafo, también se evaluó la excitación sexual subjetiva experimentada con el visionado del vídeo y la propensión a excitarse y a inhibirse sexualmente (rasgos de excitación/inhibición sexual). Los resultados señalaron que las mujeres más propensas a excitarse sexualmente pueden evitar que sus respuestas sexuales subjetivas disminuyan en una situación sexualmente exigente, mientras que la inhibición sexual debida a la preocupación por su funcionamiento sexual puede hacer que esta excitación subjetiva se reduzca. Este trabajo proporciona nuevos datos sobre el Modelo de Control Dual de la respuesta sexual, y específicamente sobre su papel en el funcionamiento sexual de las mujeres. 

Granados, R., Carvalho, J. y Sierra, J. C. (2020). Preliminary evidence on how the Dual Control Model predicts female sexual response to a bogus negative feedback. Psychological Reports. Publicación anticipada en línea. https://doi.org/10.1177/0033294120907310 

El Doble Estándar Sexual (DES) consiste en juzgar de distinta manera determinados comportamientos sexuales en función de si los realiza un hombre o una mujer. Tradicionalmente, esta valoración diferencial otorgaba mayor libertad sexual a los hombres que a las las mujeres, asignándoles a ellos un rol más activo en las relaciones sexuales y más exentas de compromiso. En los últimos años, esta actitud machista ha asumido formas más modernas y sutiles, como puede ser la defensa del recato sexual para las mujeres y no tanto para los hombres. Es decir, hoy el DES se puede manifestar en dos ámbitos diferentes: en el de la libertad sexual y en el del recato sexual. Teniendo en cuenta que el DES puede estar claramente influenciado por la cultura, María del Mar Sánchez-Fuentes, Nieves Moyano, Carmen Gómez-Berrocal y Juan Carlos Sierra, en un estudio publicado en International Journal of Environmental Research and Public Health, compararon el DES en dos países que comparten la lengua, pero que son diferentes en cuanto al nivel de individualismo-colectivismo: España (cultura individualista) y Colombia (cultura colectivista). Para ello, mediante la Sexual Double Standard Scale, evaluaron las dos dimensiones del DES (libertad sexual y recato sexual) en 1.832 adultos heterosexuales (46,3% hombres y 53,7% mujeres) de los cuales 54,3% eran españoles y 45,7% colombianos. Los resultados encontrados reflejaron que hombres y mujeres de ambos países apoyaron una mayor libertad para sí mismos en comparación con el otro género. Además, las mujeres españolas, a diferencia de sus contrapartes colombianas, apoyaron un mayor recato sexual para los hombres. Estos resultados parecen reflejar que, lo que algunos autores etiquetaron como "doble estándar sexual inverso", pudiera estar emergiendo, es decir, frente a un DES favorable al hombre nos encontramos un DES favorable a la mujer. Futuros estudios deberían incidir en esta cuestión y avalar la necesidad de actitudes igualitarias hacia la valoración de las conductas sexuales de hombres y mujeres, en lugar de posturas polarizadas.

Sánchez-Fuentes, M. M., Moyano, N., Gómez-Berrocal, C. y Sierra, J. C. (2020). Invariance of the Sexual Double Standard Scale: A cross-cultural study. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17, Artículo 1569. https://doi.org/10.3390/ijerph17051569 

La experiencia subjetiva del orgasmo alude a la percepción de la intensidad del orgasmo a nivel psicológico. En un estudio publicado en Journal of Sex & Marital Therapy, Ana Isabel Arcos-Romero y Juan Carlos Sierra analizan qué factores personales, interpersonales (relacionados con la pareja sexual), sociales y culturales se asocian con la experiencia subjetiva del orgasmo en el contexto de las relaciones heterosexuales. Participaron 1.300 adultos españoles respondiendo a varios cuestionarios sobre funcionamiento sexual. Aunque los resultados mostraron algunas diferencias entre hombres y mujeres, los factores más relevantes en la valoración de la intensidad del orgasmo en ambos sexos fueron la edad, la búsqueda de sensaciones sexuales, la satisfacción sexual en las relaciones de pareja y el deseo sexual hacia la pareja. A medida que aumenta la edad, disminuye la intensidad de la experiencia subjetiva del orgasmo. Además, una predisposición a participar en nuevas experiencias sexuales, estar satisfecho con las relaciones sexuales con la pareja y tener elevados niveles de deseo sexual hacia la pareja  son variables que facilitan experiencias orgásmicas subjetivas más intensas.

Arcos-Romero, A. I. y Sierra, J. C. (2020). Factors associated with subjective orgasm experience in heterosexual relationships. Journal of Sex & Marital Therapy, 46, 314-329. https://doi.org/10.1080/0092623X.2019.1711273  

La experiencia subjetiva del orgasmo hace referencia a la valoración de las sensaciones ocasionadas por el orgasmo desde un punto de vista psicológico. Juan Carlos Sierra, Ana Ortiz, Cristóbal Calvillo y Ana Isabel Arcos-Romero han publicado un artículo en la Revista Internacional de Andrología en el que examinan la experiencia subjetiva del orgasmo en el contexto de la masturbación en solitario, en función del sexo y de la edad, y la comparan con la experiencia percibida en el contexto de las relaciones sexuales. Para ello, evaluaron la intensidad orgásmica experimentada por 874 adultos heterosexuales en las relaciones sexuales y en la masturbación en solitario. Los resultados obtenidos señalan que el sexo y la edad influyen en la experiencia orgásmica subjetiva en el contexto de la masturbación, siendo las mujeres y los jóvenes quienes informan mayor intensidad. Por otro lado, se encontraron diferencias en la experiencia subjetiva del orgasmo entre el contexto de la masturbación en solitario y el de las relaciones sexuales en pareja, siendo valorada como más intensa en este último.

Sierra, J. C., Ortiz, A., Calvillo, C. y Arcos-Romero, A. I. (2020). Experiencia subjetiva del orgasmo en el contexto de la masturbación en solitario. Revista Internacional de Andrología. Publicación anticipada en línea. https://doi.org/10.1016/j.androl.2019.10.001 

La erotofilia, en oposición a la erotofobia, hace referencia a la reacción emocional positiva que las personas tienen ante estímulos sexuales de distinta índole. Se trata, por tanto, de una actitud genérica hacia la sexualidad. En un estudio publicado en International Journal of Psychological Research, Ana Isabel Arcos-Romero, Cristóbal Calvillo, Reina Granados, Ana Álvarez-Muelas y Juan Carlos Sierra presentan una escala breve que permite evaluar de manera fiable y válida la erotofilia en población española: SOS-6. En una amplia muestra, formada por 1.500 adultos heterosexuales de entre 18 y 80 años de edad, concluyen que esta medida está exenta de sesgos al comparar hombres con mujeres, jóvenes con personas mayores, personas que mantienen una relación de pareja con las que no la tienen, o a grupos de personas con diferentes niveles de estudios. Esta cuestión es muy importante, pues en la literatura científica nos encontramos, por ejemplo, que de manera habitual, se comparan las actitudes sexuales de hombres y mujeres, sin haber demostrado previamente que el instrumento empleado para ello es invariante. Por primera vez, se dispone en España de un instrumento de evaluación que permite dichas comparaciones sin sesgos de respuesta. Por otro lado, en un segundo estudio llevado a cabo en  las instalaciones de LabSex UGR, los autores de este trabajo encontraron que, en los hombres, la erotofilia se relacionaba con la excitación sexual subjetiva experimentada ante estímulos sexuales visuales, mientras que en las mujeres lo hacía tanto con la estimación de la excitación sexual como con la valoración de las sensaciones genitales percibidas durante la exposición visual a estímulos sexuales. Estos resultados ponen de manifiesto la importancia que la erotofilia tiene en la experiencia de un buen funcionamiento sexual.

Arcos-Romero, A. I., Calvillo, C., Granados, R., Álvarez-Muelas, A. y Sierra, J. C. (2020). The Spanish version of the Sexual Opinion Survey (SOS-6): Evidence of validity of a short version. International Journal of Psychological Research, 13, 40-49. https://doi.org/10.21500/20112084.4506  

Dar respuesta a esta pregunta fue el objetivo del estudio publicado por Juan Carlos Sierra, Gara Díaz, Ana Álverez-Muelas, Cristóbal Calvillo, Reina Granados y Ana I. Arcos-Romero en la Revista de Psicopatología y Psicología Clínica. Mientras que el deseo sexual hace referencia al interés por las relaciones y actividades sexuales, la excitación sexual constituye un estado emocional-motivacional que provoca cambios fisiológicos, cognitivo-afectivos y comportamentales. En concreto, este estudio examinó la capacidad explicativa del deseo sexual diádico hacia la pareja, del diádico hacia una persona atractiva y del deseo sexual solitario sobre la excitación sexual objetiva y subjetiva. Para ello, a 60 jóvenes heterosexuales con pareja se les evaluaron los tres tipos de deseo sexual y se les cuantificó la excitación sexual que dijeron experimentar ante la exposición a vídeos con contenido neutro y sexual explícito, al tiempo que se les registraba la respuesta genital (diámetro de erección en los hombres y amplitud del pulso vaginal en las mujeres). En los hombres, el deseo sexual diádico hacia la pareja explicó un 31% de la respuesta genital, mientras que el deseo sexual diádico hacia una persona atractiva (no su pareja) llegó a explicar un 23% de la excitación sexual subjetiva experimentada ante vídeos sexuales. En cambio, en las mujeres, únicamente el deseo sexual diádico hacia la pareja explicó un 17% de la excitación sexual objetiva (amplitud del pulso vaginal). Los autores del estudio concluyen que es importante diferenciar los tres tipos de deseo sexual a la hora de relacionarlo con la excitación sexual y que esta relación difiere entre hombres y mujeres.

Sierra, J. C., Díaz, G., Álvarez-Muelas, A., Calvillo, C., Granados, R. y Arcos-Romero, A. I. (2019). Relación del deseo sexual con la excitación sexual objetiva y subjetiva. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 24, 173-180. https://doi.org/10.10.5944/rppc.23932